Hace poco un amigo me decía: "yo creo que eres bien fundamentalista" al principio no entendí el por qué y luego a medida que la conversación avanzaba mi amigo comentaba que lo importante en la vida es dudar de todo y que no existe una Verdad absoluta. Yo me pregunte, cuándo me dijo fundamentalista se refería a que nunca dudo de nada (creo que en el sentido, y concuerdo, de que hoy muchos cristianos siguen las masas, y ni siquiera se preguntan por qué creen lo que creen).
Mi amigo comentaba que él pensaba que había que dudar de todo, le pregunté si incluso dudaba de su salvación, "sí" me respondió, con su razonamiento ha dudado de su salvación, con su corazón no, en el fondo de su corazón sabe que es salvo. Le dije que una cosa era discutir y reflexionar lo que uno cree, y otra cosa es la convicción. Mi amigo me dijo que él no tenía convicciones, que era un error tenerlas. Le pregunté si él dudaba de la existencia de Dios, me dijo que sí muchas veces, que de hecho ahora lo dudaba.
Entonces me sentí inquieta, y me alegré, porque el día en que no reciba alguna crítica me preocuparé (no estaré siendo light?, quedo bien con todos que no perturbo a nadie?), me inquieté porque me di cuenta que para mi amigo yo era "cerrada" y que no cuestionaba mucho lo que creía. Al principio pensé "qué se cree, como si me conociera, no tiene idea, yo sí cuestiono las cosas, si no hubiera estudiado otra cosa y no psicología, que lo que hace cada cinco segundos es hacerme cuestionar mi fe"
En fin, pensándolo mejor, preferí orar y pedirle a Papá que me ayudara. En eso estaba y pensaba... Dios nos hizo un ser integral: cuerpo, mente y espíritu. La dualidad cartesiana que separa mente y cuerpo ha calado demasiado hondo en nuestra cultura, que no vemos que Dios nos hizo uno solo, que así como cultivamos nuestra alma, también nuestro cuerpo (¿no sabéis que sois templo del Espíritu de Dios?). Creemos con nuestras emociones, pensamiento, cuerpo, alma, con todo lo que somos. Es cierto que las emociones son pasajeras, y que ellas no deben guiar nuestra convicción, pero son parte de nuestra vida y no podemos relegarlas en pro de una razón superior.
¿Cómo tengo convicción de que soy salvo? En el fondo de mi corazón sí, pero también debe serlo con la razón, entendiendo lo que creo, y no sólo sintiendo. Pero insistimos en separar lo que sentimos de lo que pensamos.
"Dudar que soy salvo con la razón, no con el corazón". No es posible, o crees o no. Al final me di cuenta que soy fundamentalista, si se refieren al hecho de que si creo una verdad absoluta: Cristo, él dijo que era el Camino, la Verdad y la Vida. Lo creo que mi corazón pero también con mi razón.
No soy fundamentalista porque creo en la libertad que Dios ha dado a cada ser humano de optar, sea para su bien o no. Todos somos diferentes y en muchas cosas podemos expresar nuestra fe y amor en Cristo de maneras distintas, pero si perdemos a Cristo como Piedra Angular lo perdemos todo, perdemos el foco y la razón de nuestra fe. Se cree con el corazón y con la mente.
Dios ha dado a cada ser humano el don de la fe, de creer, y de dudar también. Teniendo a Cristo como centro y como única verdad absoluta, puedo dudar de todo :), pero no puedo creer con el corazón y no con la mente. Somos un todo, y es bastante simplista y cómodo dividirnos en partes porque nos facilita la tarea de ser tibios, "en esto sí, pero esto no". Dividirnos en partes facilita el reducir la disonancia que produce, en este caso, el sentimiento y la cognición. La tarea difícil es creer con ambas, experimentándolas como una sola, incluyendo también nuestro cuerpo (un sacrificio vivo a Dios)
martes, 10 de julio de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)