viernes, 6 de abril de 2007

¿Qué más?

ISAÍAS 53

Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca;
no hay parecer en él, ni hermosura;
le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.

Despreciado y desechado entre los hombres,
varón de dolores, experimentado en quebranto;
y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores;
y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados;
el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,cada cual se apartó por su camino;
mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero;
y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte;
aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.


Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado,
verá linaje, vivirá por largos días,
y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho;
por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos,
y llevará las iniquidades de ellos.

Por tanto, yo le daré parte con los grandes,
y con los fuertes repartirá despojos;
por cuanto derramó su vida hasta la muerte
y fue contado con los pecadores,


¿Qué otra muestra quiere este mundo que corrobore que Cristo es el Hijo de Dios? ¿acaso esperan que él vuelva a morir?

La vida se trata de Él, el planeta se trata de Él, la historia se trata de Él. Todo cuanto existe da cuenta de su amor, de su poder, de su señorío

Cristo, pudiste hacer tu voluntad y bajar de la cruz, pudiste evitar tanto dolor, pero no, preferiste hacer la voluntad de tu Padre y así dar salvación a este mundo. Aunque este mundo no lo acepte, te rechace una y otra vez, busque excusas, y yo misma busque excusas. Tu venciste allí en el Getsemaní cuando le dijiste al Padre: hágase tu voluntad, no la mía...

Sólo gracias...por no pensar en ti, sino en mí... parece cliché, pero es verdad, jamás en esta vida podré pagarte, y no busco pagarte porque entiendo que me amaste sin condición y sin esperar retribución, sólo por amor... y por eso es que te amo aún más... no busco pagarte, sólo déjame amarte con pasión cada día de mi vida

¿Qué más hace falta? nada... no hace falta nada más...